La velocidad es la razón principal por la que alguien elige una autofloreciente. No hay que manejar fotoperiodo, no hay que decidir cuándo inducir la floración y el ciclo completo se resuelve en poco más de dos meses. Pero esa misma velocidad trae una consecuencia que muchos cultivadores descubren tarde: en una automática el reloj corre solo, y no se puede pausar. Si algo sale mal en la tercera semana, la planta va a florecer igual, con el tamaño que haya alcanzado hasta ese momento.
Entender los tiempos reales, y sobre todo qué los alarga o los acorta, es lo que permite planificar bien la temporada y no llegar a la cosecha con plantas más chicas de lo esperado.
Cuántos días de semilla a cosecha en promedio
El rango habitual va de 65 a 90 días desde la germinación hasta la cosecha, con la mayoría de las variedades ubicándose entre los 70 y los 80 días. Algunas genéticas ultrarrápidas cierran el ciclo en 55 a 60 días, y ciertas automáticas con más carga sativa pueden estirarse hasta los 100.
Hay una diferencia importante respecto de las fotoperiódicas y conviene tenerla clara al leer una ficha técnica. Cuando una variedad fotoperiódica declara 8 semanas, se refiere solo a la floración, y a eso hay que sumarle las semanas de vegetativo que el cultivador decida. Cuando una automática declara 75 días, ese número incluye todo: germinación, vegetativo y floración. Es un dato de ciclo completo, y por eso resulta mucho más fácil de planificar.
Dentro de ese total, la distribución aproximada es la siguiente: entre tres y siete días para la germinación, unas tres a cuatro semanas de crecimiento vegetativo, y de seis a ocho semanas de floración que arrancan solas, sin intervención, cuando la planta alcanza determinada edad. Ese arranque automático es lo que define a toda la categoría y viene de su herencia de Cannabis ruderalis, la subespecie que evolucionó en latitudes donde esperar una señal de luz para florecer significaba no florecer nunca.
Qué cambia entre interior y exterior
El ciclo de una automática es el mismo en ambos escenarios, porque no depende del fotoperiodo. Lo que cambia es todo lo demás.
En interior, el ciclo es notablemente predecible. La planta recibe la misma cantidad de luz todos los días, la temperatura se mantiene estable y no hay eventos climáticos que interfieran. Una automática que declara 75 días en interior suele cumplirlos con bastante fidelidad, con un margen de unos pocos días. Además, en interior se puede optimizar la iluminación para acortar el ciclo, algo que veremos enseguida. La gran ventaja del interior con automáticas es que permite cultivar en cualquier época del año, incluso en pleno invierno.
En exterior, el mismo paquete de semillas puede comportarse de manera bastante distinta según cuándo se plante. Una automática sembrada en octubre o noviembre, con días largos y sol intenso, va a cumplir su ciclo declarado o incluso adelantarlo. La misma semilla sembrada en marzo, con días que se acortan y menos radiación disponible, va a tardar más y va a producir menos, simplemente porque recibe menos energía total. En exterior también entran en juego el viento, la lluvia y la amplitud térmica, que suman estrés y pueden agregar días.
La conclusión práctica para el cultivo de exterior en Argentina es que la ventana ideal para las automáticas va de la primavera al verano, aprovechando el período de máxima radiación. Plantar fuera de esa ventana es posible, pero hay que ajustar las expectativas de tamaño y producción.
Qué factores alargan o acortan el ciclo
Cinco variables explican casi toda la diferencia entre un ciclo de 65 días y uno de 90.
La primera es la genética, que fija el marco dentro del cual todo lo demás opera. Una variedad con más ruderalis y dominancia índica va a ser inherentemente más rápida que una con carga sativa. Ese dato está en la ficha y es el punto de partida.
La segunda son las horas de luz. En interior, la mayoría de los cultivadores trabaja con un régimen de 18 horas de luz y 6 de oscuridad durante todo el ciclo, pero las automáticas admiten esquemas más agresivos como 20/4 e incluso 24/0. Más horas de luz significan más fotosíntesis diaria, y eso puede acortar el ciclo y aumentar la producción. La contrapartida es el costo energético y el hecho de que la planta no descansa, algo sobre lo que hay opiniones divididas entre cultivadores. El esquema 20/4 suele considerarse el mejor equilibrio.
La tercera, y la más importante de todas, es el estrés. Acá está la diferencia fundamental con las fotoperiódicas y el error que más caro se paga. En una fotoperiódica, si la planta sufre un contratiempo durante el vegetativo, el cultivador simplemente extiende esa fase unas semanas más hasta que se recupere, y después induce la floración. En una automática eso es imposible: la planta va a florecer cuando le toque, esté recuperada o no. Cada día perdido por un exceso de riego, una quemadura por fertilizante o un trasplante mal hecho es un día que no se recupera, y se traduce directamente en una planta más chica al momento de cosechar.
De ahí se desprende la cuarta variable, que es el manejo del contenedor. La recomendación más extendida para automáticas es sembrar directamente en la maceta definitiva y no trasplantar nunca. El trasplante, por más cuidadoso que sea, genera un período de adaptación radicular de varios días que en un ciclo tan comprimido resulta muy costoso. Un contenedor de entre 11 y 18 litros suele ser adecuado para la mayoría de las automáticas.
Y la quinta es la nutrición. Las automáticas tienen requerimientos nutricionales más bajos que las fotoperiódicas, y la sobrefertilización es un problema frecuente porque el cultivador aplica esquemas pensados para plantas de ciclo largo. Arrancar con dosis reducidas y subir según respuesta es especialmente importante en esta categoría.
Cómo saber que está lista para cortar
El número que declara el banco es una referencia de planificación, no una orden de corte. La planta es la que manda, y el indicador confiable son los tricomas.
Con una lupa de al menos cincuenta aumentos hay que observar los tricomas sobre los cálices del cogollo, no sobre las hojas de azúcar que lo rodean, porque estas maduran antes y dan una lectura adelantada. Los tricomas transparentes indican que falta; los lechosos marcan el pico de potencia; los ámbar señalan que el THC empezó a degradarse hacia un perfil más sedante. La mayoría de los cultivadores corta con predominio de lechosos y una proporción menor de ámbar, ajustando según el efecto que prefieran.
Los pistilos sirven como indicio general, cuando la mayoría se retrajo y tomó color, pero no son confiables por sí solos porque se marchitan por causas ajenas a la madurez. Guiarse solo por ellos, o peor, cortar el día que marca el calendario porque el paquete decía 70 días, es la manera más común de desperdiciar potencia y peso en el tramo final.
Vale una advertencia particular para las automáticas de exterior: como su ciclo no está atado a la estación, la cosecha puede caer en cualquier momento, incluso en pleno verano con calor intenso o en una racha de lluvias. Conviene tener el espacio de secado resuelto con anticipación en lugar de improvisarlo el día del corte.
Cuántas cosechas entran en una temporada
Acá es donde las automáticas muestran su ventaja competitiva más clara.
En interior, con ciclos de entre 70 y 80 días, se pueden encadenar cuatro o cinco cosechas anuales trabajando de manera continua. Si se organiza el espacio en tandas escalonadas, sembrando un nuevo lote cada tres o cuatro semanas, se puede llegar a tener cosecha prácticamente todos los meses, algo imposible con fotoperiódicas en el mismo espacio.
En exterior en Argentina, aprovechando la ventana de primavera y verano, entran cómodamente dos ciclos completos y con buena planificación se puede llegar a tres. Una siembra temprana en septiembre u octubre da cosecha hacia diciembre; una segunda tanda en diciembre da cosecha en febrero o marzo. Esa capacidad de encadenar es justamente lo que hace atractivas a las automáticas para el cultivador de exterior que no quiere esperar todo el año por una única cosecha.
El contrapunto honesto es que la producción por planta suele ser menor que la de una fotoperiódica bien manejada. Lo que se gana en cantidad de ciclos se pierde parcialmente en volumen por ciclo. Para muchos cultivadores el intercambio vale la pena, sobre todo cuando el espacio es limitado o cuando se prioriza tener cosecha con frecuencia por encima de maximizar cada una.
Si querés arrancar con automáticas, en el catálogo está la Onora Auto, la adaptación autofloreciente de uno de los trabajos de mejoramiento de Genética La Maga, y el Manual de Cultivo de Plantas Autoflorecientes desarrolla las particularidades de manejo de esta categoría, que como vimos son bastante distintas de las de una fotoperiódica. Para organizar las tandas a lo largo del año, el Calendario de Cultivo 2026 permite planificar siembras escalonadas sin superponer tareas.
Preguntas frecuentes sobre el ciclo de las automáticas
¿Cuántos días tarda una automática de semilla a cosecha?
Entre 65 y 90 días, con la mayoría de las variedades entre 70 y 80. A diferencia de las fotoperiódicas, ese número incluye el ciclo completo: germinación, vegetativo y floración.
¿Se puede alargar el vegetativo de una automática?
No. La floración arranca por edad y no por fotoperiodo, así que la planta va a florecer cuando le corresponda sin importar su tamaño o su estado. Esa es la razón por la que cualquier estrés temprano resulta tan costoso.
¿Conviene trasplantar una automática?
Lo recomendable es sembrar directamente en la maceta definitiva y no trasplantar. El período de adaptación radicular posterior a un trasplante cuesta días que en un ciclo tan corto no se recuperan.
¿Qué régimen de luz conviene para automáticas en interior?
El esquema 20/4 suele ser el mejor equilibrio entre producción y consumo energético. También funcionan 18/6, más económico, y 24/0, que maximiza la fotosíntesis diaria a costa de mayor gasto.
¿Cuántas cosechas de automáticas entran en un año?
En interior, cuatro o cinco trabajando de manera continua, y con tandas escalonadas se puede tener cosecha casi todos los meses. En exterior en Argentina, dos ciclos cómodos dentro de la ventana de primavera y verano, y hasta tres con buena planificación.
¿Producen menos que las fotoperiódicas?
Por planta y por ciclo, generalmente sí. La ventaja de las automáticas está en la frecuencia de cosecha y en el porte compacto, no en el volumen individual. En rendimiento anual acumulado la diferencia se reduce bastante.
